Salud Integral

SALUD INTEGRAL

SALUD INTEGRAL

A través de esta área se busca contribuir a la formación de una comunidad universitaria gestora del auto cuidado mediante el ofrecimiento de servicios asistenciales de promoción y prevención en salud, entre algunos de los servicios encontramos:

¿Qué son?

Los derechos sexuales y derechos reproductivos son de conceptualización reciente y son los mismos derechos humanos interpretados desde la sexualidad y desde la reproducción. Se ha dicho que los derechos sexuales y derechos reproductivos son los más humanos de todos los derechos y representan el pilar fundamental para el ejercicio de la ciudadanía, entendida más allá de la simple posibilidad de tomar decisiones en el ámbito público (elegir y ser elegido); ya que implica la posibilidad de mujeres y hombres de tomar decisiones autónomas sobre su propio cuerpo y vida en los campos de la sexualidad y la reproducción. ¿Si a los hombres y mujeres como ciudadanos y ciudadanas les es permitido decidir el destino de sus países, cómo se les puede privar de tomar decisiones acerca del destino de sus cuerpos?*

Pautas para Alimentarse Bien

A pesar de que las necesidades son muy distintas entre los jóvenes según sus circunstancias personales, podemos dar unas pautas que sirvan de guía para llevar una alimentación que contenga cantidades suficientes de nutrientes para cubrir las necesidades de todos ellos de forma equilibrada.

Recomendaciones generales:

  • Tener en cuenta que “comer bien” no significa ni comer mucho ni comer basándose en alimentos caros.

  • Todos los alimentos tienen un lugar en la dieta: variar al máximo la alimentación, incluyendo todos los grupos básicos de alimentos y dentro de cada uno de ellos, alimentos de distintos tipos (diferentes frutas o verduras, etc.)

  • Conviene mantener los horarios de comidas de un día para otro y no saltarse ninguna.

  • Se recomienda comer despacio, masticando bien, en ambiente relajado, tranquilo, evitando distracciones (TV, radio, etc.) y ordenadamente: comenzar por el primer plato, después el segundo y por último el postre.

  • La preparación de los alimentos es una necesidad que puede convertirse en algo lúdico y agradable.

  • Recuperar la herencia gastronómica de nuestros mayores, ayuda a encontrarse con agradables sorpresas.

  • Consumir una dieta equilibrada en la juventud es hacer una inversión de futuro y una seguridad para el presente, ya que una dieta desequilibrada, limita la capacidad física y aumenta el riesgo de alteraciones (disminuyen las facultades físicas, hay cansancio excesivo, etc.) o de ciertas enfermedades, a medio o largo plazo.

  • Los alimentos dulces, chocolates, refrescos, snacks (patatas, ganchitos…), repostería, pizzas, hamburguesas, etc., no hay porqué omitirlos de la dieta, pero sí que es recomendable tomarlos en pequeñas cantidades y que su consumo sea ocasional sin dejar que se convierta en un hábito.

  • Se ha de tener en cuenta que dentro de cada grupo de alimentos, las calorías varían en función de la cantidad de grasa o de azúcares añadidos (leche entera o parcial o totalmente desnatada, carne grasa o poco grasa, yogures azucarados o no…) y de la forma de cocinarlos (rebozados, plancha, etc.)

Alimentación en Época de Exámenes

Al desgaste físico diario, se une el gran desgaste psíquico que se produce durante la época de exámenes, por lo que el cerebro deberá estar muy bien alimentado. Sólo representa un 2-3% del peso corporal, pero es responsable del consumo de un 20% de la energía que extraemos de los alimentos. Su principal fuente energética son los hidratos de carbono (glucosa). Si el aporte de ésta es insuficiente, el cerebro la obtiene a partir de otros elementos nutritivos como proteínas y grasas. Esto último no es conveniente ya que se producen alteraciones en el normal funcionamiento de nuestro cuerpo.

Por otra parte, en estas circunstancias y en contra de lo que algunas personas piensan, no es preciso aumentar el aporte de calorías, pero si que se debe cuidar especialmente el aporte de determinados nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.

Estos nutrientes intervienen directamente en la concentración, la memoria, el rendimiento intelectual y el estado de ánimo y son: vitaminas del grupo B (vitamina B1 o tiamina, B3 o Niacina, B6 o piridoxina, B12 y ácido fólico o B9), la vitamina E o tocoferol, determinadas sales minerales (potasio, magnesio, zinc, hierro) y oligoelementos (litio, silicio, selenio y cromo). Cabe decir, que es muy infrecuente que se produzcan déficits de oligoelementos, ya que el cuerpo los necesita en cantidades muy pequeñas y además, se encuentran ampliamente distribuidos en la naturaleza.

Cómo conseguir estar bien nutrido y mantenerse en pleno rendimiento... Desayuno completo: Para afrontar el día con energía y evitar déficits de glucosa, que repercuten negativamente en el rendimiento, la memoria y la concentración. No sustituir de manera habitual las comidas principales por las de preparación rápida o comida rápida (pizzas, bocatas, hamburguesas y otras frituras), generalmente más grasas, calóricas y de difícil digestión.

Sustituir las bebidas azucaradas con o sin gas por otras igualmente refrescantes y más nutritivas como los zumos naturales de frutas u hortalizas e infusiones. Distribuir la dieta en 5 ó 6 comidas: Para evitar la sensación de hambre o estómago vacío entre horas, y mantener un nivel adecuado de glucosa en sangre a lo largo del día. En las colaciones de media mañana o de la tarde se puede tomar fruta o zumos, yogures o batidos lácteos, cereales, biscotes, frutos secos, sándwich vegetales… en lugar de productos más energéticos y menos nutritivos tipo snacks, bollería industrial, golosinas, etc.

Si no se tiene mucho apetito, se tratará de elaborar una comida completa de poco volumen enriqueciendo los platos para que sean más nutritivos: Añadir clara de huevo rallada a diferentes platos.

Elaborar ensaladas completas adicionándoles: frutas, frutos secos, jamón, queso, huevo cocido, atún en conserva, guisantes, maíz o patata cocida o arroz o pasta, etc. Añadir leche (líquida o en polvo) o queso o trocitos de jamón a los primeros platos. Como postre tomar petit suisse mezclados con yogur y trozos de fruta o frutos secos o mermelada…

Es fundamental planificar bien la jornada: horario de comidas, horas de estudio y de descanso, horas de sueño, etc. El consumo excesivo de excitantes tales como el café, el té, las bebidas tipo cola y otro tipo de infusiones estimulantes mantienen despierta a la persona pero no aumentan ni su concentración ni su memoria. La única forma de rendir al máximo es que el cuerpo y la mente estén bien descansados. Para ello, se ha de dormir un mínimo de horas y si se tiene dificultades para conciliar el sueño, se recomienda tomar una infusión relajante (hierba luisa, melisa, mejorana, valeriana, pasiflora, hipérico, lavanda, verbena, tila...) o un vaso de leche caliente antes de acostarse.

No realizar dietas sin criterio médico ni nutricional, ya que pueden provocar mareos o lipotimias, cansancio, irritabilidad, alteraciones en el sueño, depresión, etc.

En esta época es bastante frecuente el aumento injustificado de la venta de suplementos de vitaminas y minerales. A través de una alimentación bien planteada, que incluya alimentos de todos los grupos, se cubren totalmente las necesidades de energía y nutrientes, sin necesidad de recurrir a ningún tipo de suplemento. Se ha de tener en cuenta que, en caso de tomarlos, los resultados se consiguen con periodos de tratamiento de semanas o meses y no a corto plazo, y han de ser recomendados por un especialista. No es eficaz empezar a tomar suplementos el mismo mes de los exámenes, lo que hay que plantearse es llevar a cabo una alimentación adecuada, conocer los alimentos básicos, su interés nutricional y como incluirlos en la alimentación de cada día. De todos modos, no debemos olvidar que para sentirse “bien” no basta sólo con alimentar adecuadamente al cerebro, además hay que ejercitarlo.

¿Qué es la hepatitis?

La hepatitis es una inflamación del hígado. La afección puede remitir espontáneamente o evolucionar hacia una fibrosis (cicatrización), una cirrosis o un cáncer de hígado. Los virus de la hepatitis son la causa más frecuente de las hepatitis, que también pueden deberse a otras infecciones, sustancias tóxicas (por ejemplo, el alcohol o determinadas drogas) o enfermedades autoinmunitarias. La hepatitis A y la E son causadas generalmente por la ingestión de agua o alimentos contaminados. Las hepatitis B, C y D se producen de ordinario por el contacto con humores corporales infectados. Son formas comunes de transmisión de estos últimos la transfusión de sangre o productos sanguíneos contaminados, los procedimientos médicos invasores en que se usa equipo contaminado y, en el caso de la hepatitis B, la transmisión de la madre a la criatura en el parto o de un miembro de la familia al niño, y también el contacto sexual. La infección aguda puede acompañarse de pocos síntomas o de ninguno; también puede producir manifestaciones como la ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), orina oscura, fatiga intensa, náuseas, vómitos y dolor abdominal.

¿Cuáles son los distintos virus de la hepatitis?

Los científicos han identificado cinco virus de la hepatitis designados por las letras, A, B, C, D y E. Todos causan enfermedades hepáticas, pero se distinguen por varios rasgos importantes.

El virus de la hepatitis A (VHA) está presente en las heces de las personas infectadas y casi siempre se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados. Se puede propagar también por ciertas prácticas sexuales. En muchos casos la infección es leve, y la mayoría de las personas se recuperan por completo y adquieren inmunidad contra infecciones futuras por este virus. Sin embargo, las infecciones por el VHA también pueden ser graves y potencialmente mortales. La mayoría de los habitantes de zonas del mundo en desarrollo con saneamiento deficiente se han infectado con este virus. Se cuenta con vacunas seguras y eficaces para prevenir la infección por el VHA.

El virus de la hepatitis B (VHB) se transmite por la exposición a sangre, semen y otros líquidos corporales infecciosos. También puede transmitirse de la madre infectada a la criatura en el momento del parto o de un miembro de la familia infectado a un bebé. Otra posibilidad es la transmisión mediante transfusiones de sangre y productos sanguíneos contaminados, inyecciones con instrumentos contaminados durante intervenciones médicas y el consumo de drogas inyectables. El VHB también plantea un riesgo para el personal sanitario cuando este sufre pinchazos accidentales de aguja mientras asiste a personas infectadas por el virus. Existe una vacuna segura y eficaz para prevenir esta infección.

El virus de la hepatitis C (VHC) se transmite casi siempre por exposición a sangre contaminada, lo cual puede suceder mediante transfusiones de sangre y derivados contaminados, inyecciones con instrumentos contaminados durante intervenciones médicas y el consumo de drogas inyectables. La transmisión sexual también es posible, pero mucho menos común. No hay vacuna contra la infección por el VHC.

Las infecciones por el virus de la hepatitis D (VHD) solo ocurren en las personas infectadas con el VHB; la infección simultánea por ambos virus puede causar una afección más grave y tener un desenlace peor. Hay vacunas seguras y eficaces contra la hepatitis B que brindan protección contra la infección por el VHD.

El virus de la hepatitis E (VHE), como el VHA, se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados. El VHE es una causa común de brotes epidémicos de hepatitis en las zonas en desarrollo y cada vez se lo reconoce más como una causa importante de enfermedad en los países desarrollados. Se han obtenido vacunas seguras y eficaces para prevenir la infección por el VHE, pero no tienen una distribución amplia.

Prevención de la hepatitis

La tercera parte de la población mundial está infectada con algún virus de la hepatitis. Frenar el avance de esta enfermedad contagiosa está en nuestras manos. Para prevenirlo, hay aspectos que debes conocer.

Estas son algunas cuestiones a tener en cuenta si quieres prevenir un contagio de hepatitis:

  • Mantener hábitos de higiene adecuados, evitar condiciones de hacinamiento e insalubridad
  • Fomentar la potabilización del agua de consumo, y evitar beber agua en zonas donde las condiciones sanitarias sean deficientes y no exista un control adecuado.
  • Evitar compartir agujas, jeringuillas, etc.; los toxicómanos pueden acudir a los centros sociales para recibir material esterilizado.
  • No someterse a intervenciones estéticas (piercings, tatuajes, cirugías menores, etc.) en centros que no sean legales.
  • Mantener relaciones sexuales con protección.

Vacunación de la hepatitis

Actualmente existe y se aplica vacuna contra las hepatitis A y B; no existe aún vacuna contra la hepatitis C. La pauta de vacunación en adultos implica una dosis inicial y una dosis recordatorio a los 6-12 meses en el caso de la hepatitis A. La vacunación habitual de la hepatitis B incluye una dosis inicial, otra al mes, y otra a los seis meses. Existe una vacuna combinada frente al virus de la hepatitis A y la B, que se administra en tres dosis en el mes 0, 1 y 6. La pauta de vacunación en niños puede variar según el tipo de vacuna y la edad del paciente.

Se recomienda vacunarse contra la hepatitis A a todas aquellas personas que puedan tener contacto con individuos portadores del virus, enfermos de hemofilia, personal de guarderías, personal médico y paramédico, trabajadores en contacto con aguas residuales no depuradas, usuarios de drogas por vía parenteral, y personas con múltiples compañeros sexuales, así como a las personas que vayan a viajar a países en vías de desarrollo.

La vacuna contra la hepatitis B se aplica a los bebés recién nacidos, individuos sometidos a diálisis, enfermos renales, con hepatitis crónica, o portadores del virus del SIDA, personas que hayan estado en contacto con individuos portadores, usuarios de drogas por vía parenteral, y personas con múltiples parejas sexuales.

Escrito por Natalia Dudzinska Camarero, Bióloga Revisado por Dr. Pablo Rivas, Especialista en medicina interna

La importancia del buen dormir

La cantidad de horas que se necesita dormir varía según la persona y la edad, siendo el promedio de 8 horas, una cantidad muy distinta al promedio de horas que duerme un universitario. Algunas personas quedan bien con 6 horas y otras necesitan 10, pero lo importante es cómo la persona siente que es su sueño más que la cantidad de horas que duerme.

Cuando se duerme poco, se puede estar acostumbrado a sentir cansancio y sueño pensando que esto es debido al exceso de estudio o de actividades. Los frecuentes bostezos se atribuyen a lo aburrida que está la clase, las dificultades en la concentración se atribuyen al déficit atencional y la necesidad imperiosa de un cigarrillo, un café o una coca cola se atribuyen a una adicción o a un hábito. Pero a veces es falta de sueño y sólo

Los estudiantes universitarios suelen tener problemas con el sueño. Entrar a la universidad y adaptarse a la vida universitaria puede ser estresante. Las exigencias académicas y sociales (vivir en residencias estudiantiles, dificultades familiares o con los pares, el uso de alcohol y café, etc.) pueden interferir con los ritmos normales de sueño. Algunos estudiantes no reconocen la importancia de dormir, lo consideran una pérdida de tiempo. Pero dormir es una necesidad fisiológica y como tal, puede tener consecuencias negativas si no es bien atendida. Las personas que duermen menos de lo que debieran, usualmente presentan:

  • Irritabilidad y mal humor
  • Depresión
  • Cansancio y somnolencia diurna
  • Dolor de cabeza
  • Hipersensibilidad
  • Menos capacidad para concentrarse y retener nueva información
  • Menor capacidad creativa
  • Menos capacidad para manejar el stress
  • Menos capacidad para defenderse de enfermedades

Si una persona duerme sistemáticamente menos que lo que necesita, las consecuencias pueden ser importantes. El déficit de sueño a largo plazo se relaciona con la diabetes, un mal funcionamiento del sistema inmune, obesidad y problemas cognitivos (dificultades para almacenar y mantener información en la memoria) El sueño ininterrumpido es importante para los procesos de aprendizaje, de resolución de problemas, de almacenaje de información y de procesamiento de emociones que ocurren durante la etapa de sueño REM.

10 consejos para reducir el estrés

Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 25 de Octubre 2012

El estrés puede hacer que uno se sienta nervioso, triste o deprimido. Puede hacer aumentar la preocupación por la familia, el trabajo o los problemas de dinero. Vivir con esta tensión cada día puede producir cansancio, nerviosismo y la sensación de que la situación no tiene remedio.

El estrés es la respuesta del organismo a los cambios. Es algo muy individual. Una situación que una persona encuentra estresante, puedo no preocupar en absoluto a otra persona. Por ejemplo una persona puede estar tensa mientras conduce; otra persona encuentra que la conducción es una fuente de relajación y placer. Algo que causa temor para algunas personas, como la escalada, puede ser divertido para otras. No existe manera de afirmar que algo es “malo” o “estresante” puesto que cada uno es diferente.

Sin embargo, no todo el estrés es malo. Hablar en público o ver un partido de fútbol puede producir estrés. Pero también es divertido. La vida sería muy aburrida sin algo de estrés. La clave está en manejar el estrés de la forma apropiada, puesto que las respuestas inapropiadas son las que pueden conducir a problemas de salud en algunas personas.

¿Qué produce el estrés?

  • Puede producir ira, temor, excitación o desesperación
  • Puede hacer más difícil dormir por la noche
  • Puede producir dolor de cabeza, de cuello, mandíbula y espalda
  • Puede hacer aumentar el consumo de cigarrillos, alcohol, alimentos o drogas
  • Puede incluso no ser advertido por la persona, si bien el organismo lo sigue padeciendo

Recomendaciones generales para enfrentarse al estrés

  • Tómese 15 a 20 minutos al día para sentarse tranquilamente, respirar profundamente y pensar en una imagen placentera
  • Intente aceptar las cosas que no puede cambiar. Uno no puede solucionar todos los problemas de la vida. Hable acerca de sus problemas y mire de sacar algo positivo de cualquier mala situación
  • Haga ejercicio de forma habitual, en particular aquello que más le guste: pasear, correr, nadar, ir en bicicleta.
  • Limite su ingesta de alcohol, alimentos y su consumo de cigarrillos
  • Piense en las cosas que le molestas e intente evitarlas
  • Piense en sus problemas y trate de solucionarlos de uno en uno
  • Cambie la forma en que se enfrenta a las situaciones difíciles. Sea positivo, no negativo
  • Aprenda a decir “no”. No prometa demasiado. Tómese el tiempo suficiente para hacer las cosas bien hechas.

10 formas de aliviar el estrés

  1. Respire profundamente varias veces. Esto hace que se respire más lentamente y que se relajen los músculos.
  2. Haga ejercicio. Váyase a dar un paseo durante el día
  3. Piense en positivo. Recuerde las cosas buenas que hay en su vida.
  4. Cuente hasta diez. Esto hace que se tome un descanso y se relaje antes de reaccionar ante la situación que causa estrés.
  5. Haga estiramientos. Los estiramientos musculares producen su relajación y la sensación de sentirse menos tenso.
  6. Hágase un masaje en los músculos tensos. Los músculos del cuello, la nuca y la zona superior de la espalda son los que están más tensos cuando uno está estresado. Un masaje ayuda a su relajación.
  7. Tome una ducha o un baño con agua caliente. Esto ayuda a relajar los músculos.
  8. Escuche buena música. También ayuda a relajarse.
  9. Hable con su familia y amigos acerca de sus sentimientos. Es importante que los demás sepan cómo se siente para que le puedan ayudar.
  10. Pida ayuda cuando lo necesite. Si no duerme bien, tiene dolores de cabeza, de cuello o de espalda, consulte a su médico.

Semana de la Salud

Bienestar Universitario busca generar espacios para promoción de la salud y la prevención de la enfermedad por lo que semestre a semestre se realiza la semana de salud donde se cuenta con la participación de diferentes especialistas que prestan servicios en optometría, odontología, psicología, nutrición, glucometría y riesgo cardiovascular; así mismo contamos con la presencia del banco de sangre del Hospital Universitario.

De esta jornada se benefician más de 500 personas entre estudiantes, docentes y personal administrativo. Nuestra próxima jornada se realizara del 6 al 8 de octubre de 2016. ¡Están todos cordialmente invitados! Ven y participa de nuestra jornada.

Atención en psicología

A través de Bienestar Universitario se presta el servicio de atención psicológica, donde el principal objetivo es mejorar la calidad de vida de nuestro cuerpo universitario por medio de intervenciones propias de la psicología aplicadas en sus diferentes áreas.

Este servicio es brindado a toda la comunidad universitaria, estudiantes, docentes, administrativo y demás (además atendemos a su núcleo familiar si es requerido). Contamos con un equipo profesional especializado para brindar el mejor servicio y hacer de este el mejor momento a la hora de su atención, asesoría, orientación etc.

Servicios asistenciales en salud

Salud: Según la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) es: “Estado de Completo Bienestar Físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad”.

En nuestra Corporación se brinda un servicio de primeros auxilios al momento de algún incidente generado dentro de nuestras instalaciones, este servicio es prestado por la dependencia de Auxiliar de Enfermería, contando con el personal idóneo y una planta física adecuada para ello, mientras se es contactada la EPS a la cual pertenece el personal atendido.

Contacto

Oficina de Bienestar Bucaramanga bienestar@interamericana.edu.co (7) 6473939 ext. 120